Un día caminando con tu hija de seis años, te encontraste un graffiti en una pared. Te extrañó porque en estos tiempos y en este país, no se podía casi ni respirar de la opresión política que había. Después de llegar a casa y darle de cenar a la pequeña, tú no podías dejar de pensar en aquel dibujo y en la gracia que le había hecho a tu hija. Era una composición abstracta en tres colores. Estuviste toda la noche sin poder dormir pensando en aquel lugar. Al día siguiente,te levantaste muy pronto y poco antes de que la niña se despertara fuiste a esa calle y pintaste un dibujo. Volviste corriendo y preparaste el desayuno como cada mañana para las dos. La llevaste al colegio y no pudiste evitar pasar por aquella calle para ver el dibujo, pero los empleados de la limpieza lo estaban borrando. Te fuiste a trabajar y no te podías concentrar. Cuando ibas de vuelta al colegio para recoger a la niña, viste que había otro dibujo. La llevaste por esa calle para poder observarlo.